3 gravísimos errores emocionales al querer vender una vivienda y cómo evitarlos

Dejarse llevar por las apariencias sin contrastar la información que proporciona el agente, es un error habitual.
Un experto inmobiliario puede facilitar la venta de una vivienda, principalmente por sus aptitudes y conocimientos del mercado. Foto: Pexels

Los expertos del comparador inmobiliario HelpMyCash consideran que “toca redoblar los esfuerzos” para que vender una vivienda sea sencillo, rápido y favorecedor para todas las partes involucradas.  El punto de partida es evitar los errores emocionales más frecuentes. ¿Cuáles son estos errores y cómo pueden evitarse?

1. Sobrevalorar la propiedad

El precio de una vivienda está definido tanto por sus condiciones intrínsecas (ubicación, superficie, distribución, etc.) como por la situación del mercado inmobiliario.

Es decir, si hay demanda en la zona donde se encuentra, cuál es el precio medio del metro cuadrado en dicha localización y cuánto están dispuestos a pagar los compradores.

No obstante, es habitual que los propietarios atribuyan a su vivienda un valor emocional y consideren que su precio es superior al que dicta el mercado.

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Es importante minimizar el componente emocional (“bonitos recuerdos”) al vender una vivienda. Foto: Karolina Grabowka/Pexels

“La raíz del valor emocional son, justamente, los recuerdos. Es bastante difícil desvincular el inmueble de su historia, más si es la propiedad donde crecieron los niños o si es la primera vivienda que se compró una persona al iniciar su vida adulta”, dice Paula EseizaHelp, de HelpMyCash.

Pero advierte que es importante minimizar este componente emocional en el precio. De lo contrario, la venta puede demorarse mucho más de lo esperado y la presión de las prisas podría obligar a rebajar sustancialmente el precio.

En cambio, si se valora la vivienda correctamente y se siguen unos criterios más objetivos, la venta puede ser más rápida y a un precio acorde a las condiciones del mercado.

“Aconsejamos hacer siempre más de una valoración. Basta con ponerse en contacto con varios agentes inmobiliarios y estudiar las publicaciones de viviendas similares en los portales inmobiliarios para tener una visión global de los precios. Esto permite al propietario identificar si está sobrevalorando su vivienda”, indica la especialista.

2. Resistirse a la negociación

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El negociar el precio de venta no debería tomarse como una “ofensa”. Foto: Pexels

Los compradores siempre han pedido rebajas en el precio de la vivienda y lo seguirán haciendo. Así que no te sorprenda si te encuentras a un potencial comprador tratando de rebajar el precio inicial de venta.

Otro de los errores más frecuentes es interpretar los pedidos de rebaja como una ofensa. Y no, no lo es. Es muy común en la industria inmobiliaria.

“Aconsejamos tomar las solicitudes de rebajas como una oportunidad para negociar hasta encontrar unas condiciones de venta beneficiosas para ambas partes”, comentan desde el comparador inmobiliario. De lo contrario, el propietario podría perder oportunidades valiosas.

3. Dejarse llevar por las apariencias

Un experto inmobiliario puede facilitar el vender una vivienda, principalmente por sus aptitudes y conocimientos de valoración y negociación. Pero, como en todos los sectores, hay agentes inmobiliarios profesionales y otros que no lo son.

Por eso, el tercer error más habitual en la venta es dejarse llevar por las apariencias sin contrastar la información que proporciona el agente.

Evita los sustos innecesarios y contrata los servicios de una profesional o agencia inmobiliaria. Foto: Pexels

Los especialistas de HelpMyCash aconsejan pedir información a varias inmobiliarias para poder comparar sus servicios con perspectiva.

“Un propietario no será capaz de identificar, por ejemplo, si los honorarios son caros o baratos, si no conoce cuánto cobran la mayoría de las agencias. Al comparar los servicios, puede analizarlos con perspectiva y diferenciar cuáles son las condiciones más beneficiosas”, aseguran.

Por último, recomiendan pedir una copia del contrato inmobiliario y analizar la letra pequeña, de modo que se pueda contrastar lo que ofrece el comercial con lo que dice el documento.

Si ambos coinciden, aumentan las posibilidades de que la agencia sea de fiar. Por el contrario, si existen contradicciones, conviene desconfiar y preguntar nuevamente al agente. Si su respuesta no convence al propietario, mejor decantarse por otra inmobiliaria”, concluyen.

Con información de: brainsre.news

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