Las obras que puede hacer un inquilino en un piso de alquiler en España

En definitiva, el inquilino tendrá que acatar el artículo 23.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).
De cara al uso de la vivienda, es fundamental realizar el ejercicio completo de revisión del documento legal.

La lógica dice que cuando llegamos a un acuerdo contractual de alquiler de un inmueble debemos leer detenida y detalladamente las cláusulas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, solamente nos centramos en la renta mensual y la duración del contrato.

De cara al uso de la vivienda, es fundamental realizar el ejercicio completo de revisión del documento legal. Precisamente, porque suele haber cláusulas relacionadas con su usabilidad, conservación y las obras que se pueden hacer en la misma.

En esta línea, la ley española obliga al propietario del inmueble a hacer las reparaciones que sean necesarias para que la casa sea habitable. De la misma forma, también regula aquellas obras que no puede hacer el inquilino.

Límites para realizar obras sin autorización

Para explicar mejor este contexto legal, José Ramón Zurdo, director general de la Agencia Negociadora del Alquiler, explicó a Idealista que un inquilino puede hacer las obras que considere “oportunas sin autorización del propietario”, pero tiene que considerar tres límites.

“Las obras no deben afectar a la estabilidad o seguridad de la vivienda. Las obras no pueden afectar a un cambio de la configuración de la vivienda. Las obras no pueden afectar a elementos comunes de la finca”, explicó.

Reponer o conservar los cambios

Zurdo señaló, además, que fuera de estos casos, “el inquilino puede hacer las obras que desee”, pero el propietario puede exigir que las obras no autorizadas se repongan al estado original.

“O bien puede exigir conservar esas obras sin pagar ninguna indemnización”, agregó.

Excepción a mayores o personas con discapacidad

Otro punto a considerar, tiene que ver con los inquilinos que tienen más de 70 años o tienen discapacidad o personas que conviviesen con estos inquilinos de forma permanente.

El experto añade que, en estos casos, respetando los límites anteriores, sí pueden cambiar la configuración del inmueble, siempre que ese cambio se aplique a adaptar esa vivienda o bien a su edad, o bien a su discapacidad.

Términos legales

En definitiva, el inquilino tendrá que acatar el artículo 23.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), el cual describe que:

“La persona que alquile un inmueble no podrá realizar obras que modifiquen la configuración de la vivienda o del mobiliario, sin el consentimiento por escrito del propietario, ni, en ningún caso, tendrá derecho a realizar obras que supongan una disminución de la estabilidad o seguridad de la vivienda”.

Si los puntos señalados anteriormente no se respetan, el arrendador podrá dar por finalizado el contrato y podrá elegir entre exigir al inquilino que reponga la vivienda al estado anterior o conservar la obra, sin que el inquilino pueda reclamar ningún tipo de indemnización por el coste de la obra.

Con información de: El Economista

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