Alojarse durante la COP26, un lujo al alcance de pocos bolsillos

Los precios se elevaron, y los propietarios sienten que “pierden dinero” si no ponen su oferta a nivel del mercado.
Imagen de archivo de una calle de Glasgow. Foto: EFE/Robert Perry

La capacidad hotelera de la región de Glasgow —unas 15.000 habitaciones— se ha visto superada por la demanda de los más de 30.000 delegados de la COP26, obligados a recurrir al prohibitivo alojamiento privado, lo que pone en peligro la participación de algunos de ellos.

“Hemos subido los precios porque podemos, el mercado lo ha permitido”, afirma Sussy, de la agencia BNB Guru, dedicada a poner a punto alojamientos para Airbnb. “No somos de los que más han subido (los precios)”, se justifica.

A días del comienzo de la cumbre del clima, la cartera de propiedades que gestiona está al 95% de ocupación.

 

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El precio medio por noche “depende de la propiedad”, subraya la portavoz de BNB Guru, pero se sitúa en torno a los US$690 por noche. La cifra se aleja de los US$130 por persona que traslada Airbnb, la cual dona sus comisiones a la ONG “Zero Waste Scotland”.

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“Hay gente que llega a (cobrar) US$1.380 dólares por noche”, afirma Sussy.

Esos anfitriones dejan “vacía su casa durante dos semanas”, mientras dura la cumbre, y pueden ganar hasta US$33.100 dólares. “Es una locura, es un evento único. La gente aprovecha”, sostiene.

“Pierden dinero” si no elevan el precio

No todos los delegados pasan 14 días en Glasgow. El número de noches por persona varía, aunque la media es de unos nueve días, según la agencia Guru.

Tan Copsey, director de Climate Nexus, una organización que presiona para acabar con las emisiones de gas metano, narró cómo el propietario de la vivienda que alquiló para asistir a la cumbre le pidió “pagar una cantidad adicional” de US$2.000.

Hace meses que abonó US$3.000 por su reserva, la cual se canceló al no haber aceptado incrementar esa cantidad.

El dueño de esa vivienda le explicó que los precios se elevaron un 400% en su área, por lo que sintió que “perdía dinero” si no ponía su oferta al nivel del mercado, relata Copsey.

El sector hotelero en la comarca de Glasgow absorbe solo a la mitad de los delegados asistentes a la COP26, muchos de los cuales se han visto obligados a alojarse en Edimburgo, a unos 70 kilómetros de Glasgow.

Iniciativa de un “Hotel Humano”

Ante la dificultad de encontrar alojamiento por una cantidad de dinero asequible en Glasgow, incluso alrededor y ciudades cercanas, surgió la iniciativa “Hotel Humano”.

Esta es una muestra “de economía colaborativa”. Se trata de “compartir tu hogar”, “conectar con gente (…) y compartir tus experiencias al asistir a la COP26”, describe su directora, Katherine Jones.

Hay una pequeña cuota “a elección del propietario dependiendo de su renta” para cubrir gastos —aumento del gasto electricidad y desayunos—, con un máximo de entre US$14 y US$20 dólares. Se evita así “ganar dinero” a costa de los delegados climáticos, explicó.

 

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La “proximidad de la COP y el incremento de los precios en los hoteles” multiplicó las localizaciones de “Hotel Humano” hasta más de mil, al igual que los clientes. Unas 1.100 personas han reservado un total de 5.500 noches, y al menos otras 2.000 personas están en lista de espera.

La plataforma cobija a “una gran variedad de perfiles, como traductores, trabajadores de las delegaciones…”, señala su directora. Su objetivo primordial es “asegurar la asistencia de jóvenes, activistas y participantes de países del Sur con menos recursos”, concluye.

Onjolo Víctor, joven ecologista keniano, ve “comprometida la asistencia debido al alojamiento”, a pesar  de pagar el vuelo a Glasgow.

Su estancia de cinco días supone un desembolso de US$5.000 dólares, contó a Efe por videollamada.

Onjolo trabaja por revertir la degradación medioambiental y denuncia que en Kenia “los líderes medioambientales no son conscientes del problema”, no apoyan “iniciativas climáticas ni a activistas”. Al contrario, son “objeto de amenazas o incluso muerte”.

Víctor recurre al micromecenazgo para sufragar su estancia y asistir a la COP26, a 3.800 kilómetros de distancia. Si no reúne los fondos necesarios, participará “en formato telemático”, siempre que “los problemas de conexión” en su casa se lo permitan, concluye.

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