Una casa de favela en Brasil aspira a ser elegida la mejor vivienda del mundo

Con este proyecto también se busca demostrar que es posible tener condiciones habitacionales de calidad en un barrio pobre.
Fotografía cedida por Mach arquitectura que muestra la modesta casa en Brasil. Foto: Leonardo Finotti/Mach Arquitectura/EFE

Una modesta casa en una favela brasileña aspira ser elegida la mejor vivienda del mundo en un reconocido concurso internacional de arquitectura.

También busca demostrar que es posible tener condiciones habitacionales de calidad en un barrio pobre.

El ‘barraco’, como se llama a las viviendas en las comunidades más pobres del país, fue postulado al concurso por Archdaily, el principal portal de arquitectura del mundo. En este competirá con esplendorosas y costosas mansiones.

Sin lujos y mimetizada en el entorno, la «casa do pomar do cafezal» se levanta sobre una vía sin asfalto, en un empinado callejón del Aglomerado da Serra, en la periferia de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais.

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La vivienda se construyó con los mismos materiales con los que se levantan las casas en ese complejo de favelas, que en medio de la estrechez de sus calles alberga a unos 100.000 habitantes.

La fachada de ladrillos y cemento no está cubierta de pintura, las tuberías del agua son externas, al igual que las conexiones eléctricas y sus ventanas son de hierro, como las de las casas vecinas.

Es una casa que puede tener un costo muy parecido al de otras en la favela.

Sin embargo, la diferencia se encuentra en la forma como se utilizaron los elementos, con especificaciones de diseño y técnicas de construcción que permitieron crear un espacio eficiente y con calidad ambiental.

Un trabajo mancomunado en la favela

El proyecto fue dirigido y firmado por los arquitectos Fernando Maculan y Joana Magalhães, miembros de Levante.

Este es un colectivo que realiza voluntariado en favelas y del que forman parte varios profesionales entre ingenieros, electricistas, paisajistas y diseñadores, así como estudiantes.

Esta iniciativa comparte el conocimiento y la experiencia adquiridos con la gente de las comunidades, cuyas enseñanzas son esenciales para los responsables del proyecto.

«Tenemos que aprender con ellos, escucharles mucho para poder construir a través de las perspectivas que tienen», aseguró Maculan a EFE.

Fotos de la casa que estaban en la cuenta del arquitecto en una red social fueron vistas por el equipo de Archdaily, que primero publicó el proyecto en su portal y luego lo seleccionó para el concurso.

Ahora, la sencilla vivienda se codea con lujosas y modernas mansiones que también compiten por ser la mejor del mundo y espera seguir sumando votos en el portal hasta el 15 de febrero, cuando vence el plazo.

Con el sudor de la frente

La casa, que tiene un área de 66 metros cuadrados y dos niveles, se erige sobre una fuerte estructura cuyos cimientos también ayudan a sustentar otras viviendas del callejón.

Sus paredes se levantaron con ladrillos huecos utilizados de forma horizontal, un sutil cambio que dio un giro total a la fachada y brindó ventajas adicionales.

«Al ser horizontales dan forma a una pared más ancha y con una inercia térmica mayor. Lo que se traduce en un ambiente que va a demorar más en calentarse cuando hay temperaturas elevadas y a preservar un poco más el clima interno cuando hace frío», explicó el arquitecto.

Algo parecido se ve con el diseño de ventanas y puertas, que además de permitir la entrada de luz natural y dar más luminosidad al recinto. Estas generan ventilaciones cruzadas que refrescan el ambiente. Mientras las tuberías externas de agua ayudan a evitar filtraciones.

Sacar adelante el proyecto, sin embargo, implicó algunas dificultades.

La casa, que podía haberse terminado en seis meses, llevó dos años. Se empezó en 2018 y terminó en 2020 y tuvo un costo final de 150.000 reales (unos US$28.846, al cambio actual).

El valor que se elevó más de lo previsto por la necesidad de reparar algunas obras dañadas por las lluvias.

El ganador, un líder de la favela

Kdu dos Anjos, líder comunitario de la favela y propietario de la vivienda, es el máximo ganador con este proyecto.

Nacido y criado en esa comunidad, impulsó junto con Maculan la conformación del colectivo Levante que hizo realidad su sueño.

Con dos perros, una gata y 60 plantas, este artista no solo se siente bendecido por su casa y lo que ella representa sino que agradece que el proyecto ayude a mostrar otra cara de su favela.

«Generalmente somos buscados para hablar de violencia, sobre tiros, sobre muerte (…) y estamos ahora conversando exactamente de lo contrario, sobre vida, sobre esperanza, creatividad y emprendimiento«, indicó a EFE.

Con información de: EFE

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