Con fotografías inmortalizan la torre Nakagin ante el inicio de su demolición

Al menos una cápsula será extraída para su conservación, en el marco de un proyecto que encabeza la arquitecta Akiko Ishimaru.
Foto: EFE/FRANCK ROBICHON/Archivo

Decenas de personas merodearon este lunes cámara en mano y sus móviles la icónica torre Nakagin Capsule de Tokio para inmortalizarla con fotografías en la víspera del inicio de su demolición, que se espera inicien mañana 12 de abril.

Varios avisos de obra están repartidos alrededor del edificio, desde la entrada hasta la cerca blanca instalada alrededor de la torre, advierten el comienzo de las labores que podrían extenderse todo el 2022.

Las personas se detenían intermitentemente delante del complejo, disparando con su cámara y móviles ante la noticia de la desaparición de una de las construcciones más representativas del movimiento arquitectónico del metabolismo.

«Es una pena que lo tiren», dijo a Efe, un joven japonés que se detuvo a sacar unas fotografías el icónico edificio. La torre Nakagin Capsule permanecerá erguida en el paisaje urbano de Tokio al menos un par de meses más.

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Los trabajos que empiezan este martes se centrarán en una primera etapa en la retirada del amianto de las plantas inferiores hasta junio, antes de la demolición en sí del edificio.

Está previsto que se instale una grúa donde hasta hace unos meses había un edificio adyacente de antiguas oficinas propiedad de grupo Nakagin. Todavía hoy continúan las labores de retirada de escombros y acondicionamiento del terreno.

Al menos una cápsula será extraída para su conservación, la A606, en el marco de un proyecto que encabeza la arquitecta Akiko Ishimaru. El habitáculo de apenas 10 metros cuadrados será reciclado en una caravana alquilable.

«Creo que es un terrible error»

Por otro lado, continúan las conversaciones con museos para lograr preservar varias cápsulas más, según Tatsuyuki Maeda, del Proyecto de Preservación y Restauración de la torre Nakagin Capsule.

Por el momento no se ha concretado nada. Y el resto de las 140 cápsulas, muchas de ellas inmortalizadas en fotografías, sufrirán una demolición.

«Creo que es un terrible error. En aras de la construcción moderna terminamos deshaciéndonos de cosas realmente valiosas«, opinó Yassmine Eladib, una joven marroquí de 27 años residente en Japón.

Eladib, una aficionada a la arquitectura, es una de las personas que se acercó a inmortalizar el edificio. Tomó varias fotografías.

La torre «simboliza una perspectiva muy singular», dijo Eladib, la del movimiento metabolista en el que se enmarca el edificio que concibió Kisho Kurokawa (1934-2007).

 

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El deterioro que lleva a una demolición

Nakagin Capsule, se concluyó en 1972, compuesto por dos torres conectadas. Sus cápsulas prefabricadas, diseñadas como unidades autónomas, que debían ser retiradas o sustituidas cada 20 o 25 años. Eso nunca pasó.

Ninguna de las cápsulas llegó a sustituirse nunca por su alto coste y complejidad técnica. El paso natural del tiempo, entre otros factores, terminaron deteriorando enormemente la estructura.

Los planes de demolición del bloque se remontan a 2007, tras la muerte de Kurokawa.

La crisis financiera global arrastró a la quiebra a la empresa que iba a encargarse. El futuro de la torre quedó en el limbo durante años, hasta que, tras varios intentos de rescate, se determinó su demolición para 2022.

 

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Con información de: EFE

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