‘Nearshoring’ aleja a los obreros del norte de México de obtener su propia vivienda

Los constructores se enfocan en este nuevo nicho de extranjeros, y dejan de lado a los trabajadores locales.
Obreros trabajan en una construcción, el 3 de agosto de 2023, en Ciudad Juárez (México). Foto: Luis Torres/EFE

El fenómeno de ‘nearshoring’ o relocalización de cadenas trae inversiones históricas a Ciudad Juárez, en la frontera norte de México, donde han crecido en 40 % las propiedades alquiladas por extranjeros, pero aleja el acceso a la vivienda para los obreros locales, cruciales para las fábricas.

Mientras los constructores se enfocan en este nuevo nicho de extranjeros, dejan de lado a los trabajadores de la ciudad, quienes por los bajos salarios ya no pueden adquirir una vivienda como en años pasados.

«Históricamente, nunca ha llegado tanto dinero como el que está llegando y el que va a llegar a Juárez», expresa en entrevista Benjamín Fuentes, uno de los inversionistas de un nuevo proyecto diseñado para extranjeros.

«Ahorita la mayor parte de la industria se está enfocando en regionalizar y Juárez está muy cerca de EE. UU. y ya tiene muy aceptada esta cultura de este tipo de industria y por eso todos los proyectos se están viniendo para acá», destaca.

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El inversor reconoce que las propiedades se encarecen ante la llegada de profesionales asiáticos y estadounidenses por la instalación de nuevas fábricas que antes estaban en Asia.

«Ahorita ya hay un proyecto, del grupo Befue, precisamente para dar respuesta a estas personas que vienen del extranjero a instalarse aquí en Ciudad Juárez para desarrollar industria», explica Gildardo Muñoz Miranda, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en Juárez.

Los efectos del ‘nearshoring’ en México

Un análisis de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacinta) indica que Juárez es la ciudad mexicana que más empleo de ‘nearshoring’ ha capturado desde que inició la pandemia, con alrededor del 18 % del total generado en el país, un estimado de 45.000 plazas laborales industriales.

«Es algo que ha estado sucediendo desde hace dos años y nos está saturando la demanda de la vivienda de renta, viene gente de Filipinas, de China, de Cuba, de Colombia, y han estado llegando y nos ha tocado atender el tema del arrendamiento», expone Muñoz Miranda.

El inmobiliario matiza que los inversores extranjeros «también han estado contratando mano de obra del interior de la república».

«Los extranjeros llegan, rentan, se instalan en sus departamentos y también nos piden que les consigamos vivienda para la gente que están trayendo para construir las maquiladoras», agrega.

El arrendamiento de extranjeros que vienen a Ciudad Juárez ha crecido un 40 %, según la AMPI, y ahora el alquiler de una vivienda para entre seis y ocho personas ronda entre los 16.000 pesos (US$940) y los 25.000 pesos mensuales (US$1.470).

 

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Beneficios desiguales

En este contexto, Thor Salayandía Lara, vicepresidente nacional de Maquiladora y Franjas Fronterizas de la Canacintra lamenta que el ‘nearshoring’ sea un beneficio mayor para los extranjeros que para los nacionales.

«Seguimos siendo un centro de costos, vienen empresas para establecerse aquí, pero no se pueden salir de un rango de costo operativo. Por eso tienen gente que gana muy poco, alrededor de 12.000 pesos (US$705,8) o 15.000 pesos mensuales (US$882,3), y por eso no son candidatos a comprar una casa ni de interés social», indica el líder industrial.

El representante de la AMPI confirma que en los últimos años se ha dejado de desarrollar vivienda económica, pues con la pandemia, el costo de los insumos y la escasez de la mano de obra encarecieron la producción de casas.

«Ha encarecido el precio de las casas. Una económica cuesta 800.000 pesos (más de US$47.000), lo que hace 4 años costaba 600.000 pesos (casi US$35.300). A los trabajadores no les alcanza para comprar una vivienda, a nosotros nos toca generar y empujar cambios a las políticas públicas de desarrollo de vivienda», reconoce Muñoz Miranda.

Y advierte que el escenario se prevé aún más complicado porque se estima que en el próximo año se necesitarán 30.000 nuevos obreros.

«Eso nos lleva a pensar en dónde van a vivir esas nuevas personas», reflexiona.

Con información de: EFE

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