Las nuevas opciones de movilidad están en “evolución constante”

Se prevé que en el futuro, la movilidad urbana «irá hacia vías segregadas, en las que bicis y monopatines no compitan con el peatón ni con el auto».
Foto: Àlex Garcia/La Vanguardia

Las nuevas opciones sostenibles y ecológicas de movilidad urbana, desde el monopatín eléctrico al vehículo compartido, están cambiando los hábitos de muchos ciudadanos a través de una «evolución constante», según explicaron varios expertos del sector a Efe.

Estas opciones se presentan como alternativas al uso del vehículo privado, pero también del transporte público, como sucede con el monopatín eléctrico, cuyo éxito se basa en «su intermodalidad». «Permite recorrer la primera y la última milla que muchas veces en transporte público no se puede hacer», explica Álvaro Rodríguez, director de Asuntos Públicos de la empresa sueca VOI.

«Si uno tiene la parada de metro a un kilómetro de su casa, es muy probable que use el auto, pero si dispone de una red de micromovilidad más cerca, puede optar por un patinete para llegar a la estación», resume.

 

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Esta compañía, con presencia en 80 ciudades de una docena de países, registra en Sevilla, España, entre siete y ocho mil movimientos diarios. «No parece mucho, pero es una cifra importante porque se producen justo en la zona central de la ciudad, donde los automóviles suponen más problema», indica Rodríguez.

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Si bien en esta ciudad también funcionan las bicicletas eléctricas, aunque, el público suele preferir el monopatín, ya que «la bicicleta es más grande, pesada y, si el usuario viste saco o falda, es más incómoda».

En todo caso, se prevé que en el futuro, la movilidad urbana «irá hacia vías segregadas, en las que bicicleta y monopatines no compitan con el peatón ni con el auto», como ya sucede en Ámsterdam o Copenhague.

Compartir el vehículo privado

Otra opción de movilidad sostenible es el ‘carpool’ (compartir el mismo coche en trayectos diarios) urbano, que el director de mercadotecnia de Hoop Carpool, Nathan Lehoucq, describe como «una especie de Blablacar para dentro de la ciudad».

Esta compañía opera en siete ciudades españolas, además de Andorra la Vella, y planea llegar próximamente a Vigo, Vitoria, Bilbao y Barcelona.

Para las empresas situadas a las afueras de la ciudad supone una «mejora de la accesibilidad para los empleados». La razón es que permite «reducir las emisiones de alcance 3 de la huella de carbono».

Por su lado, para los usuarios, es una opción «sostenible y económica porque comparten gastos que ya tiene fijos el conductor».

De hecho, según Lehoucq hasta «los conductores acaban yendo como pasajeros porque les sale más barato». Además, genera otros efectos indirectos, como la reducción de los vehículos en circulación, con la consiguiente disminución en ruido, atascos y emisiones.

Empresas particulares alternativas al tradicional taxi, como Cabify han permitido que la ciudadanía esté «cada vez más dispuesta a escuchar alternativas» y poder elegir entre las diversas opciones que se le ofrece para no depender solo del vehículo privado.

 

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«Los jóvenes cada vez tienen menos autos y las personas de más de 40 años están dispuestas a ver otras soluciones amparadas en el argumento de la sostenibilidad», añade el director de mercadotecnia de Hoop Carpool.

A medio plazo, Lehoucq cree que el mercado irá «hacia el uso del vehículo autónomo y compartido».

«(Los ciudadanos) no necesitarán tener un vehículo propio, sino que usarán momentos de ese vehículo», concluye.

Con información de: EFE

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