Studio House, una minicasa móvil fabricada con madera y metal

El diseño está compuesto de dos módulos realizados con una estructura de madera y cubiertos por bóveda de cañón.
El espacio total que la componen es de 42 m². Foto: Simon Devitt

Para resolver el problema de vivienda algunos estudios de arquitectos han reinventado su oficio. Un ejemplo es la Studio House, una vivienda móvil y reubicable situada en Nueva Zelanda y concebida por el arquitecto William Samuels para ser su propio hogar.

Studio House es una casa elaborada con módulos revestidos de metal ondulado, diseñada para poder ser trasladados con un remolque. Por ello, se puede situar en un terreno arrendado y luego trasladarse o ampliarse.

Esta concepción del arquitecto William Samuels se produjo por la dificultad de encontrar una casa propia en Nueva Zelanda, cuyo mercado es inalcanzable para muchas personas por la grave crisis que sufre el sector.

Por esa razón, “al arrendar el terreno, podíamos destinar todo nuestro presupuesto a la construcción de la casa, en lugar de hundir la mayor parte de los fondos disponibles en la compra del terreno”, expresa Samuels.

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Dos módulos con una estructura de madera

Studio House está compuesta de dos módulos realizados con una estructura de madera y cubiertos por bóveda de cañón. Ambos están unidos y conectados, pero se encuentran retranqueados entre sí. El espacio total que la componen es de 42 m².

En uno de los módulos se encuentra una sala de estar y un dormitorio con un pequeño altillo en la parte superior, en el otro se sitúa la cocina, un estudio y un cuarto de baño; además, desde él se accede a una terraza de madera.

Williams priorizó en este proyecto el confort y a la conexión con el exterior. Para ello, abrió las paredes con grandes puertas correderas de cristal y elaboró unos techos altos rematados con bóveda de cañón en cuyos extremos situó unas claraboyas.

La bóveda de cañón es un elemento clave en el diseño final, tal como afirma Samuels, se utilizó para “ganar altura y volumen extra dentro del espacio, sin embargo, dada la anchura limitada de cada módulo, las proporciones de una habitación alta y estrecha se habrían sentido constrictivas”.

El resultado fue un espacio interior con unas cualidades interesantes y un aporte de calidez y confort para crear un espacio donde sentirse como en casa.

Las paredes interiores y los techos se han revestido con tablones de madera, mientras que las paredes exteriores cuentan con paneles ondulados de zincalume. La estética y la propia idea de movilidad, parece recordar los carros de transporte equino.

Concepto de movilidad y de ampliación

Studio House cuenta con dos módulos adaptados a una pareja sin hijos. Sin embargo, ofrece aumentar su número, incorporando nuevos y ampliando el espacio habitable en caso de que fuera necesario.

Así, por ejemplo, en unidades familiares que esperen un hijo, se puede añadir uno o varios módulos donde instalar otro dormitorio u otros espacios comunes.

En lo que se refiere a la movilidad, en caso de querer trasladarse a un nuevo terreno, cada módulo es independiente del otro, por lo que permite separarlos y levantarlos de sus cimientos antes de transportarlos.

La Studio House, tal como afirma Samuels, es un proyecto todavía con carácter experimental, con lo que uno de los “principales resultados de este proceso son las lecciones sobre lo que funciona y lo que no a la hora de diseñar viviendas pequeñas y reubicables, lo que nos ha dejado en una buena posición como práctica para aplicar estos aprendizajes a otros proyectos”.

 Con información de: Idealista.com

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